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Foro Prebendado de Tegueste

Segunda parte (III Premio Prebendado)

Segunda parte (III Premio Prebendado)

Palabras de María Dolores López Lutzardo, sobre la galardonada con el Premio Prebendado 2011.

Muy buenas noches a todos.

Es para mí un honor, pero también una gran responsabilidad, hablar de la figura de María Dolores Hernández Ramos, pues ha sido y es un referente a seguir en el mundo de la artesanía.

Desde muy niña, en el municipio de La Orotava, donde nació, ya sentía gran curiosidad por el calado y en casa de sus vecinas fue aprendiendo sus primeras puntadas y así ayudando a la economía familiar con los calados que confeccionaba.

Siendo muy joven, se vino a vivir a nuestro municipio, al contraer matrimonio con Don Rafael, compañero incansable, que siempre la ha apoyado en este duro oficio, el cual requiere muchas horas, incluso quitándoselas al sueño cuando se tiene que entregar un encargo.

De este matrimonio nacieron cuatro hijos, que aunque fueron educados con dificultades, han sido unos hijos ejemplares, que en los buenos y en los malos momentos, que también los ha habido en sus vidas, han sido una piña en torno a sus padres, apoyándose siempre mutuamente.

Doña Mª Dolores, al llegar a vivir a Tegueste, empezó a interesarse por los calados que aquí se hicieron y que todavía algunas caladoras hacían. Algunas de ellas fueron muy amables mostrándole aquellos trabajos. Ahí empezó también su labor de investigación y de rescate de puntos antiguos.

Pero lo más importante ha sido su dedicación a la enseñanza. Por sus manos ha pasado un número incalculable de alumnas y también algún que otro alumno.

Recuerdo cuando empezó a enseñar a niñas del colegio Teófilo Pérez sus calados. La actividad estaba organizada por la Asociación de Padres de aquel momento. Por aquellos años fue cuando tuve el gusto de conocerla, ya que yo era compañera de clase de su hija Mª Inmaculada. Fue entonces cuando empecé a tomar clases de calados con ella.

En mi mente, aunque son vivencias de mi infancia y algunas pueden estar un poco confusas, recuerdo las primeras ferias de artesanía que se hicieron en este barrio de Pedro Álvarez , que creo, fueron de las primeras que asistía Doña Mª Dolores, y solía llevarnos con ella y nos ponía a calar para que los visitantes nos vieran. Para nosotras, aquello era una gran fiesta.

También recuerdo las que se empezaron a realizar en el Ayuntamiento de esta Villa, siendo alcalde Don Jacinto Molina y concejala Doña Marusa Perera, ya fallecida, la cual luchó mucho por conseguir aquellas exposiciones tan bonitas y tan familiares.

Y así asistimos, junto con Doña Mª Dolores, a todas las exposiciones de la zona. Ahí empezó a inculcarnos nuestro amor y respeto hacia la artesanía.

Yo, conociéndola como la conozco, se que no le gustan los premios ni las distinciones. Para ella, su mayor premio es, sin duda, poder seguir teniendo ese local donde, ella dice, no solo sirva para dar clase sino para que las alumnas que van saliendo tengan donde poder trabajar y realizar sus encargos, sería una fórmula para que esta bonita tradición no se pierda, pero ese premio está al alcance de las autoridades, no de nosotros.

Nosotros solo podemos felicitarla por este galardón tan merecido. Sobre todo, las que hemos sido y son alumnas de ella en este momento y muchas de nosotras nos estamos dedicando a la enseñanza por distintos lugares de la isla. Le agradecemos lo exigente y perfeccionista que ha sido al enseñarnos, creando un estilo propio dentro de la artesanía.

Por todo ello, en nombre de sus alumnas y del municipio de Tegueste, le damos las gracias por su contribución a enriquecer nuestra cultura. Gracias Mª Dolores.

 

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